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Location: Barcelona, Spain

Doctorada con excelente cum laude por unanimidad por la UPF de Barcelona desde octubre del 2004 por su tesis “La frontera física (Cicely, Alaska) y la frontera imaginaria (realidad y fantasía) en Northern Exposure”. Desde 2002 mantiene la revista NTTF en www.cicelyonline.com. Ha colaborado como lectora crítica en el libro Two Aspirins and a Comedy; How Television can Enhance Health and Society (Paradigm Publishers, 2006) de Metta Spencer, Dra. en Sociología por la Universidad de Toronto, Canadá. Ha publicado los artículos “Cicely, Alaska. Lugar de reconciliación de dicotomías y de meditación sobre uno mismo” (Secuencias, Nº 19. 2004), “Doctor en Alaska. Crónica de un estado de ánimo” (Carta de Ajuste, Nº 80. 2005), “Northern Exposure. Mito del jardín fronterizo y triunfo pionero de la espiritualidad femenina y de la madre naturaleza en televisión” (Film-Historia, Nº 3. 2006), entre otros. Es profesora de Comunicación Audiovisual de la UDL desde septiembre 2005 y actualmente prepara la publicación de su tesis como libro.

Monday, March 27, 2006



SCARLETT O´HARA, heroína de una tragedia burguesa

Por Sílvia Colominas[1]


There was a land of Cavaliers and Cotton Fields called the Old South. Here in this pretty world, Gallantry took its last bow. Here was the last ever to be seenof Knights and their Ladies fair. . .of Master and of Slave. Look for it only in books. . .For it is no more than a dream remembered. A civilization . . .

...GONE WITH THE WIND


INTRODUCCIÓN
Las gentes del Sur eran gentes románticas que cultivaban algodón, rendían culto a las leyes del honor y poseían esclavos. La voz de Abraham Lincoln proclamando que una Nación no podía subsistir siendo mitad libre, mitad esclava hirió su orgullo y sus intereses. Y tenían derecho a escoger su destino... ¡La Guerra!


Con estas palabras empieza Lo que el viento se llevó (Gone with the wind, 1939) una obra clave de la historia del cine. “El film de los filmes, una película que todos tienen que haber visto, diríase que la epopeya nacional erótica y emocional” según Georg Seesslen[2]. Han corrido ríos de tinta acerca de esta película pero como bien señala Werner Faulstich en su ensayo La renuncia individual como apelación social[3] son muy pocos los análisis que pueden tomarse en serio al respecto. La mayoría se centran en las circunstancias de la producción, en la búsqueda de la actriz principal, etc. En definitiva, se quedan en la superfície de la obra.

Para empezar el presente artículo nos gustaría desmentir uno de los mitos con los que se ha catalogado esta película. En nuestra opinión, de acuerdo con Werner Faulstich, no se trata del gran melodrama épico sino de una tragedia burguesa porque, a pesar de tener una intensa emotividad propia del melodrama no hay fuerzas del destino en acción, la heroína no renuncia a la pasión a favor de la desdicha –sino bien al contrario, la desdicha le viene por no querer renunciar a su pasión-, el amado no resulta ser un villano y, sobretodo, no hay Happy End ni, por lo tanto, catarsis final.

Toda la estructura de la película está en función del personaje de Scarlett O´Hara (Vivien Leigh) como heroína que fracasa. Su vida es una gran tragedia. Y Lo que el viento se llevó se desarrolla en base a su evolución siguiendo, como señala Faulstich, el conocido modo en 5 actos[4].

1- Los buenos viejos tiempos en Tara. (Scarlett de adolescente a esposa).
2- Guerra. (De viuda infantil a confrontación con la realidad).
3- Recomienzo en Tara. (Consolidación aparente de Scarlett).
4- Recomienzo con Rhett o regresión de Scarlett.
5- Fracaso como destino.

Faulstich afirma que la película no trata de otra cosa que del desarrollo personal de Scarlett y de su fracaso al querer llegar a la edad adulta y madurar pero nosotros no estamos completamente de acuerdo con esta afirmación. Si bien es verdad que Scarlett tiene un carácter infantil, caprichoso y egoísta podemos considerar que, en cierto grado, sí madura. Sería muy cruel e injusto catalogarla exclusivamente de insensible egocéntrica malcriada y, lo cierto, es que no vemos en modo alguno que ella se plantee conscientemente lo de entrar o dejar de entrar en el mundo adulto sino más bien el dejar o no de alimentar su sueño/obsesión pre-adolescente y sobrevivir.

Todo ser humano tiene su lado bueno y su lado malo, es Ser y No Ser. Es la eterna dialéctica Hegeliana entre el Bien y el Mal, la complejidad de las personas radica en esta lucha de contrarios. Como afirma el filósofo disc jockey Chris Stevens (John Corbett) desde la radio K-OSO de la serie conocida en España como Doctor en Alaska, “En cada ser humano hay un lado oscuro todos queremos ser Obi Wan Kenobi y en gran medida lo somos pero también hay un Dark Vader dentro de nosotros. No se trata de que tengamos que elegir entre una cosa u otra porque estamos hablando de la dialéctica, del bien y del mal que coexisten en nuestro interior. Podemos huir pero no escondernos. Seguid mi consejo, enfrentaos a la oscuridad, cara a cara y hacendarla. Como dice nuestro amigo Nietzsche, ser un ser humano ya es bastante complicado así que darle un buen abrazo a la oscuridad del alma y gritar el eterno sí [5]”.

Para comprender y ser justos con el personaje de Scarlett O´Hara no podemos limitarnos a contemplar una única faceta de su complejo –malo y bueno- carácter. Yendo más allá y profundizando en su complejidad observamos que no actúa siempre por y para ella. La clave es ver cómo confluyen en su interior tres cuestiones importantes y, la mayoría de las veces, irreconciliables;

Lo que ella quiere ser,
Lo que se espera que sea,
Lo que es en realidad.

Partiendo de esto vemos que todo es mucho más complicado que lo que viene a decir Werner Faulstich en su estudio. Un estudio que, aunque interesante en muchos aspectos, “incompleto” en otros. Faulstich no contempla el hecho de que al fin y al cabo y entre otras muchas cosas, Lo que el viento se llevó es un retrato psicológico de la obsesión y la historia del Sur y de sus sueños.

Todos los intérpretes de la película viven en un sueño incapaces de enfrentarse con la realidad o quizás remisos a hacerlo. El Sur no quiere saber nada de que sin industria no puede ganar la guerra, Scarlett no quiere saber que Ashley (Leslie Howard) no la quiere, Melania (Olivia de Havilland) no quiere saber que Scarlett ama a su marido, Gerald O´Hara (Thomas Mitchell) no quiere saber que su esposa ha muerto, Rhett (Clark Gable) tampoco quiere afrontar el fallecimiento de la pequeña Bonnie Blue (Cammie King) cuando se desnuca al caerse de su caballo.
Los sueños como negación de la realidad son a menudo los conductores de la historia y son sagrados. Ashley no puede decir a Scarlett que no la quiere, Rhett es casi obligado a batirse en duelo cuando dice a los caballeros confederados que no pueden ganar la guerra. Romper los sueños es el mayor pecado. El Sur, a diferencia del Norte, es bueno porque todavía sueña.

1- Los buenos viejos tiempos en Tara (Scarlett de adolescente a esposa).


Volviendo a la estructura de actos de Faulstich vemos que esta negación de la realidad y esta construcción del mundo ficticio y soñado por parte de Scarlett se encuentra ya al principio. Al oír los rumores de que su amado Ashley Wilkes se ha prometido con Melania Hamilton, Scarlett afirma ...No puede ser verdad, Ashley me ama... Y, al llegar a la fiesta del día siguiente en los Doce Robles, Scarlett le dice a Ashley que quiere hablar con él. Sabe que va a casarse pero no quiere admitirlo. Él le presenta a Melania y ella se siente mal de modo que, en lugar de afrontar la realidad, la derrota, coquetea con todos los hombres en esa graciosa escena en que va subiendo la escalera. Su respuesta ante el fracaso es darse humos, nunca asumir la realidad.

Sí, Scarlett es una niña caprichosa, vanidosa pero al fin y al cabo una niña que, como cualquier niña de 15 años, tiene su sueño y su héroe idolatrado. Scarlett quiere ser la protagonista de un cuento de hadas. Ashley es su primer amor y lo hermoso y fascinante del primer amor es que se tiene la creencia y la fe de que va a ser el único, para siempre.

Scarlett es hermosa. Todos los hombres de la fiesta se sienten fascinados por su belleza y caen rendidos a sus pies. Todos excepto su amado Ashley –en realidad éste también pero no oficialmente, como dice Rhett Butler; no puede ser fiel moralmente a su mujer pero sin embargo no le es infiel materialmente- Es el més por de fer-ho que desig de no fer-ho del “Macbeth” de Kurosawa. Pero este hecho, lejos de desmoralizar a Scarlett, hace que ésta le otorgue más emoción y dramatismo a la historia. Es el exotismo del fruto prohibido. Ashley pasa de ser una opción y un deseo a ser un sueño inalcanzable y, como consecuencia, una obsesión. Obsesión que él mismo alimenta al no ser claro con sus sentimientos hacia Scarlett. Por esta razón ella crece psicológicamente muy determinada y casi podríamos decir “castrada” por él. De algún modo la atrapa dejándose querer y hace que conserve ese carácter entrañablemente infantil del que se le acusa.

A partir de la pérdida real de Ashley, ante la frustración de no haber conseguido lo que más deseaba, Scarlett se empeña en alimentar ese amor y no se permite a ella misma traicionarlo a pesar de que es ficticio. Sólo cabe recordar la culpabilidad que Scarlett siente cuando encuentra la foto de Ashley en su tocador en medio de su momento de felicidad conyugal con Rhett. Es el principio del fin de ésta. Scarlett no se permite ser feliz. Crea su propio mundo imaginario y, como dice Alexandra Ripley, autora de Scarlett, “el hábito de amar a Ashley sustituye con el tiempo al propio amor"[6]. Ripley también afirma y, con gran acierto, que Ashley es la causa de la destrucción de la vida de Scarlett pero por culpa de ella misma que le confiere ese poder incomprensible e irracional –el amor y la obsesión lo son- sobre su persona[7].

Lo que el viento se llevó parece aleccionarnos sobre la inevitabilidad del fracaso del proyecto de Scarlett como heroína porque, como reflexiona Fernando Savater en La tarea del héroe, “(…) lo que plantea la tragedia no es la imitación de la acción, sino la representación de lo ilusorio que la pretensión de acción encierra. (...). El hombre cree poder actuar y se empecina en ello, pero en realidad es víctima de un espejismo (“el hechizo de Ashley” que menciona Rhett Butler), pues lo que le corresponde, su auténtica tijé, es ser arrastrado y condicionado por fuerzas que le superan, que quizá le ignoran y que ciertamente acabarán por aniquilarle juntamente con sus designios[8].

De este modo Scarlett asume conscientemente –es su error, su hamartia- el perseguir y adorar a Ashley como su misión –como su aventura para salir de la normalidad diría Savater- y ésta se convierte en su pecado, en el pecado que le hace vivir en su propio infierno. Pero Scarlett no se siente mal por perseguir a un hombre casado, sino por no conseguirlo[9].

En este primer acto Scarlett quiere ser una mujer felizmente casada, aunque, como le dice Ashley, no sabe qué significa el matrimonio, para ella es un ideal romántico; –Eres una niña. Tú tienes pasión por la vida, pero esa clase de amor no hace feliz a un matrimonio-. Se espera que Scarlett sea una señorita educada virtuosa que escoja a un marido adecuado. Pero en realidad y, a menudo contra su propia voluntad y en perjuicio de su persona, es alguien de gran carácter con poca o nula consideración hacia las normas sociales y los roles y obligaciones que ésta establece. Como la Antígona de Sófocles, Scarlett es una auténtica transgresora de las “prohibiciones” estatales. También es una víctima de su fuerza y su arrogancia, pero estas cualidades, aunque la condenan socialmente, le permiten sobrevivir cuando empiezan las dificultades y necesidades.

Y es en este punto donde entra en juego la tercera persona de esta tragedia; Rhett Butler, el gran amante de las causas perdidas, el compañero de aventuras, el “amigo del héroe”[10]. Éste se enamora de Scarlett precisamente porque ésta no hace lo que se espera que haga una señorita. -Usted no es una dama, no crea que es un reproche. Las damas no tienen absoluto interés para mí. Se lo digo como un cumplido y espero verla después de librarse del hechizo del Sr. Wilkes -le dice Rhett Butler a Scarlett O´Hara. Al igual que le ocurre a Fausto con Helena según Gilbert Highet[11], Rhett se siente irremediablemente atraído por la belleza de Scarlett que no radica únicamente en su encanto físico sino también en la rareza de su carácter. Rhett se enamora y obsesiona de la verdadera Scarlett, de la Scarlett que ni siquiera ella misma quiere aceptar que existe y que es –(...) con un hombre que la comprende y admira sólo por lo que es. Creo que deberíamos ser el uno para el otro ya que somos iguales, dos malas personas, egoístas y astutos que nos enfrentamos a las cosas y las llamamos por su nombre-.

Scarlett ha recibido una educación religiosa muy estricta y tiene muy presente la figura de su madre. Estas contradicciones de Scarlett son la causa de su hipocresía, Rhett suele llamarle cariñosamente hipocritilla. Scarlett se pasa la mitad de su vida negando su naturaleza (conflicto entre lo que es/lo que quiere ser/lo que se espera que sea). Ella querría ser como Melania, ser virtuosa y tener el apoyo y el respeto de todo el mundo, por mucho que diga que no le importa. (Se seca las lágrimas que le causan los comentarios que hacen de ella las demás bajando las escaleras mientras ella está escondida debajo). Por eso su obsesión por Ashley. Pero en el fondo ella no es así. Por mucho que quiera y lo desee su manera de ser no puede estar más alejada del de la dulce Melania a la que admira y aprecia muy a pesar suyo. Como dice Savater “el héroe suele ser a menudo de un orgullo poco transigente y proclive a la imperiosidad, pero hay que admitir que a quien tiene fuerte personalidad le es más difícil renunciar a imponerla que a quien vive con un alma en serie[12]”. Melania triunfa porque es verdadera, nunca finge ser nada más que ella misma, una mujer tradicional de la época. Siguiendo su camino Scarlett fracasaría porque no sería sincera con los demás ni con ella misma.

Scarlett niega no saber nada del amor, niega su apego a su tierra –las plantaciones no significan nada para mí- y sus raíces, niega su fuerza de carácter, su amor por la vida... todo por algo que nunca podría ser; una tranquila ama de casa como Melania o, incluso, como su propia madre (I always wanted to be like her (su madre), calm and kind. I certainly have turned out disappointing confiesa la propia Scarlett). Como le dice Rhett Butler; Estás destrozando tu felicidad con ambas manos y persigues una cosa que jamás podría hacerte feliz. Si fueras libre y Melita hubiera muerto y tuvieras a tu precioso Ashley ¿crees que serías feliz con él? Jamás le comprenderías porque lo único que comprendes es

el dinero.


2- Guerra (De viuda infantil a confrontación con la realidad).

En todo esto cabe tener en cuenta las circunstancias sociales en que se enmarca esta historia, la historia de Scarlett. De fondo, como escenario histórico, está la Guerra Civil Americana entre el Norte y el Sur. Sin ninguna duda el hecho de que a Scarlett le toque vivir una guerra, la GUERRA y, como consecuencia, el hambre, la miseria, la muerte, etc. condiciona su carácter y saca a flote su auténtica naturaleza, la que tanto ha querido dominar y ocultar. Una naturaleza que ha causado que muchos críticos vean en este personaje el principio de la Femme Fatale del Cine Negro y de la mujer masculina fuerte y rebelde de las Screwball Comedy de las que Katharine Hepburn se convirtió en máxima representante.

Efectivamente. Scarlett comprende pronto que nunca podrá ser algo que no es y entonces se plantea qué quiere y cómo conseguirlo. Con la carencia de ciertas cosas, espirituales y materiales, comprende hasta qué punto son importantes para ella y decide que quiere tener el poder. Ha fracasado en el campo femenino (amor, hogar, etc.) que ya venía muy definido desde el mundo griego clásico. Como afirma Carlos García Gual[13]el papel asignado a la mujer en la sociedad era en la reclusión del hogar donde debía servir a la familia; obedecer al padre y luego al marido, tener hijos, criarlos y no alborotar”. El amor no intervenía en los matrimonios, claro está. Tras su fracaso como fémina tradicional, Scarlett se propone triunfar en el campo del hombre (trabajo, dinero, negocios) utilizando todas las armas a su alcance, es decir, sus encantos y admirada belleza.

Así pues hay un cambio de actitud frente al mundo desde su célebre juramento pronunciado en una toma ascendente ante un cielo escalofriantemente enrojecido. Scarlett emprende su heroico viaje a partir de entonces porque empieza a ser

fiel a su origen[14].

3- Recomienzo en Tara (Consolidación aparente de Scarlett).


...A Dios pongo por testigo que no me dejaré vencer y que nunca más volveré a pasar hambre. Ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que robar, mentir o matar. A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre...


Scarlett está sola y sus dos pilares; su madre y su padre, se encuentran con ella de modo simbólico; la tierra y el árbol, únicos elementos que acompañan a Scarlett en este juramento. Scarlett con Tara representa simbólicamente el Sur, se niega a ser derrotada y desaparecer con el viento; Y el viento barrió las tierras del Sur. Tara había sobrevivido para hacer frente al dolor y la derrota.

A partir de este momento Scarlett demuestra su fuerza de carácter y su instinto de supervivencia y se pone a ella misma como prioridad, es la “fuerte tentación de esculpir el mundo a su imagen y semejanza[15]”. Como señala Faulstich en su ensayo Scarlett juega a la adultez imitando la realidad y queriéndola acomodar a su yo[16]. Un paso hacia adelante pero dado de la manera incorrecta porque no atiende a razones. Su búsqueda del poder –y, por lo tanto, su inevitable camino hacia la soledad- le ciega y no le permite ver quién cae por el camino. Domina Tara con mano férrea, especula fríamente sobre el dinero de Rhett, quita despiadadamente a su hermana Sue Ellen (Evelyn Keyes) su prometido y se casa con él sólo por dinero para pagar los impuestos de Tara a los especuladores. Bien podría haber dejado que su hermana se casase con él y haberle pedido el dinero, pero Scarlett no está dispuesta a depender de nadie porque ha comprendido que debe ser fuerte y además le fascina dominar la situación y las personas asumiendo el rol de matriarca de la familia –Soy el cabeza de familia-, un rol por el que recibe más críticas que satisfacciones. Es el afán de dominio de Esquilo, para Scarlett la seguridad que necesita se traduce en el poder del dinero.

Scarlett O´Hara huye inútilmente de su destino hasta ese momento igual que Michael Corleone en El Padrino. Scarlett ha querido hasta ahora creer que sería feliz llevando una sencilla vida hogareña con un marido a su lado, pero ahora con su madre muerta, su padre enloquecido y su Tara destruida, no le queda más remedio que inventarse a sí misma. Ninguna de sus hermanas tiene su valentía, inteligencia y, porqué no decirlo, su falta de escrúpulos, para sacar adelante la hacienda, así que es ella quien debe hacerlo. Nadie le ha explicado cómo, tiene que aprender por ella misma, cometiendo sus errores y siendo criticada sin compasión por los demás. Entorno a Scarlett como heroína hay el vacío social[17] del que habla Savater en su ensayo sobre el esplendor y la tarea del héroe. Scarlett vive en un mundo que se complace de su derrota y no reconoce su heroísmo que no radica únicamente en romper moldes sino también en fundar y conservar todo un mundo, su mundo, el del Sur, representado por Tara.

Porque si hay algo que llama la atención es que Scarlett tiene fama de arrogante y vanidosa pero en el fondo estas cualidades son en gran parte fruto de la inseguridad que le causa la incomprensión de los demás. Nadie, única e irónicamente Melania, ve y valora la parte humana y generosa de Scarlett. Los demás se limitan, con más o menos motivos, a juzgarla por los métodos nada ortodoxos de los que se sirve. Por mucho que haga Scarlett todo el mundo tiene ya una idea preconcebida de ella y según esta idea la valoran, igual que a Melania a la que se considera piadosa y perfecta. Y todo por las apariencias. Un ejemplo lo encontramos en la escena en que los caballeros pagan dinero por bailar con las damas y así recaudar fondos para la causa. Las señoras de la alta sociedad sureña como la Sra. Pittypat (Laura Hope Crews) aceptan esta subasta porque Melania considera que está bien. En cambio, por la misma regla de tres, condenan que Scarlett baile esa noche, porque es ella y está de luto. Todo lo que hace Melania es algo bueno y positivo, en cambio todo lo que hace Scarlett es una ofensa. Su valor sólo se le reconoce en contadas ocasiones y única y paradójicamente por las dos personas que más quiere y odia al mismo tiempo; Melania y Ashley.

Por todo esto puede decirse que es una heroína trágica muy shakesperiana. Se ha hablado mucho de los héroes shakesperianos pero lo cierto es que, como afirma Visvanath Chatterjee, en su ensayo Shakespeare´s Tragic Heroines: Fascinating Women of Finite Variety, en muchas de las obras de Shakespeare, igual que en las tragedias griegas de Sófocles y Eurípides y en esta película de Víctor Fleming, la mujer es la figura central porque las mujeres “son criaturas de circunstancias con unas cualidades de carácter que les confieren una especial dignidad [18]”.

Con todo esto no pretendemos afirmar que Scarlett y Melania sean iguales, en absoluto. Sólo puntualizar que a veces lo único que las diferencia es el dominio de la diplomacia. No es sino a Melania a quien se le ocurre registrar el zurro del soldado yankee que Scarlett asesina.

Scarlett es la fuerza bruta, Melania el diálogo. En ese sentido está más cercana a Belle Watling (Ona Munson) que también se muestra como una persona generosa, compasiva y abnegada.


4- Recomienzo con Rhett o regresión de Scarlett.
Así pues, Scarlett se crea el mundo a su gusto y parece madurar, al menos consigue su ansiada independencia con una desahogada situación económica. Pero entonces se casa por fin con Rhett y al hacerlo retrocede y vuelve a comportarse como una niña. Rhett está obsesionado con ella igual que Scarlett lo está con Ashley. Es su cruzada personal por conseguir que le diga las mismas palabras que le dijo a él. Su intento de suplantar a Ashley en la mente de Scarlett le llevan a tratar a ésta como a una niña caprichosa cuyos deseos hay que satisfacer. Todo por inseguridad y miedo al abandono. Pero sea como sea Rhett consigue hacer feliz a Scarlett, aunque no contaba con el empeño de ella de no admitirlo. Ya hemos mencionado anteriormente la escena en la que Scarlett encuentra el retrato de Ashley y se siente culpable por haberse dejado llevar por su amor por Rhett.

Al ver su mundo imaginario amenazado Scarlett crea una serie de situaciones que llevan a la falta de comunicación con su pareja y, finalmente, a su destrucción. Scarlett empieza a minar su matrimonio no queriendo tener más hijos, encerrándose en sus negocios en la serrería, negándole las relaciones a Rhett... Y finalmente lo único que les une, a parte de su verdadero amor no confesado por ninguno, su hija Bonnie muere. La desgracia persigue a Scarlett y condena a los que están con ella.

5- El fracaso como destino.
Como la Bestia esperó a la Bella, Rhett espera a Scarlett. A Bella, como bien explica Ana María Leyra, “no le importaba vivir en aquella mansión con Bestia pero sólo sentía deseos de irse a su casa[19]”. Scarlett comparte su vida, sus pesadillas y sus caprichos con Rhett pero no sus sueños, éstos pertenecen a su amado Ashley. Como Bestia, Rhett no puede negarle nada a Scarlett y le concede todo lo que le pide con la esperanza de que algún día le diga las mismas palabras que oyó decirle a Ashley; -No empiece a coquetear conmigo. No soy uno de sus petrimetes. Yo quiero algo de usted. Quiero que algún día me diga las mismas palabras que le oí decir a Ashley Wilkes; Te quiero-.

Finalmente Bella reconoce a Bestia lo que siente en el fondo de su corazón;

No me daba cuenta de cuánto os amo. El miedo de perderos me ha hecho comprender que algo más que gratitud me une a vos... Y, al anochecer, la Bestia fue a visitarla como de costumbre. Y por fin el monstruo le hizo la pregunta acostumbrada.
-Bella, ¿queréis casaros conmigo?
-Sí, Bestia- contestó ella con dulzura-.

La de Rhett y Scarlett es una historia trágica como la de Romeo y Julieta porque su final se produce por una serie de azares, pero causados por ellos mismos, no son fuerzas del destino. Si Scarlett no hubiese sido tan orgullosa y le hubiese dicho a Rhett lo mucho que le quería, hecho que ella descubre después de una noche de pasión... Si Rhett no se hubiese mostrado tan frío ante la noticia del nuevo embarazo... Si Rhett hubiese sabido que Scarlett le llamaba a él y no a Ashley mientras deliraba... Todo hubiese sido distinto pero el destino de Scarlett es fracasar.


Scarlett: I must have loved you for years, only I'm such a stupid fool I didn't know it. Please believe me. You must care. Melly said you did.

Rhett: I believe you. And what about Ashley Wilkes?

Scarlett: I never really loved Ashley.
Rhett: You certainly gave a good imitation of it up to this morning. No, Scarlett. I've tried everything. If you'd only met me halfway, even when I came back from London.
Scarlett: I was so glad to see you. I was Rhett. But you were so nasty.
Rhett: And then when you were sick and it was all my fault. I hoped against hope that you'd call for me, but you didn't.
Scarlett: I wanted you. I wanted you desperately, but I didn't think you wanted me.
Rhett: It seems we've been at cross purposes, doesn't it? But it's no use now. As long as there was Bonnie, there was a chance we might be happy. I liked to think that Bonnie was you, a little girl again, before the war and poverty had done things to you. She was so like you, and I could pet her and spoil her - as I wanted to spoil you. But when she went, she took everything.
Scarlett: Oh, Rhett, Rhett. Please don't say that. I'm so sorry. I'm so sorry for everything.
Rhett: My darling. You're such a child. You think that by saying: 'I'm sorry,' all the past can be corrected. Here, take my handkerchief. Never at any crisis of your life have I known you to have a handkerchief.
Scarlett: Rhett, Rhett. Where are you going?
Rhett: I'm going to Charleston, back where I belong.
Scarlett: Please, please take me with you.
Rhett: No, I'm through with everything here. I want peace. I want to see if somewhere there isn't something left in life of charm and grace. Do you know what I'm talking about?
Scarlett: No. I only know that I love you.
Rhett: That's your misfortune.
Scarlett: Rhett, if you go, where shall I go? What shall I do?
Rhett: Frankly, my dear, I don't give a damn![20]

Y aunque Scarlett, igual que Bella, le confiesa su error a Rhett y le dice que le ama no se salva de su destino. ...Te quiero... Estas palabras tan ansiadas durante tanto tiempo por Rhett ya no tienen ningún valor para él. Llegan demasiado tarde. Y su tortuosa relación llena de malos entendidos (It seems we've been at cross purposes) y desgracias encuentra su final en la niebla. Scarlett solía tener pesadillas en las que se veía a ella misma corriendo entre la niebla hacia algo que nunca llegaba a ver. He amado algo que ni siquiera existe le confiesa a Rhett hablándole de Ashley. Ahora, lo que sí existía, el amor de Rhett, desaparece entre la niebla y ella vuelve a estar igual, persiguiendo algo que se le escapa. Esa es tu desgracia pero francamente querida, me importa un bledo.

El problema del poder.
Antes hemos dicho que Scarlett decide dejar a un lado sus ideales románticos y afrontar la cruda realidad; Tara está en ruinas y todo su mundo, el del Sur, ha desaparecido ante sus ojos como había temido Ashley; Todo un mundo que desea estar lleno de gracia. No hay guerra que pueda invadir nuestro mundo, un mundo que quizás no dure mucho... Después de la batalla de Gettysburg el Sur cae de rodillas para no levantarse nunca.

Pero Scarlett se niega a caer con él y resurge de sus cenizas. Ya ha tocado fondo y decide tomar las riendas de su vida y adaptarse a los nuevos tiempos partiendo de un valor sureño; la propiedad de la tierra, para conseguir el nuevo valor burgués del Norte; el dinero. Como afirman Balló y Pérez en La llavor inmortal, esta película es el título más famoso del southern, del género basado en la épica surista de la caída de los valores tradicionales a favor de una nueva cultura política[21].

Scarlett hace un canto al paraíso perdido. Como mujer fracasada en el terreno amoroso decide, como la Andreevna de Txèkhov, con una tozudez digna de su sangre irlandesa, no moverse del espacio en el que ha nacido redescubriendo y sustituyendo en cierto modo a su padre en su amor por la tierra. La Tierra es lo único que vale la pena trabajar, de luchar y hasta de morir por ella porque es lo único que perdura. Scarlett, como dice Rhett, saca sus fuerzas de la tierra roja de Tara. De hecho al final de la película lo que perdura en su mente es Tara y su condición de huir de la realidad. (...¡Tara!...Mi hogar. ¡Volveré a mi hogar y pensaré en algún modo para hacerle volver! Después de todo realmente mañana será otro día). Su famosa frase de mañana será otro día demuestra su necesidad de no afrontar los hechos cuando suceden. Sigue viviendo en su propio mundo, un mundo que ahora girará entorno a Rhett Butler porque su desgracia es no valorar las cosas cuando las tiene (amistad de Melita, amor de Rhett, etc) y desearlas cuando las ha perdido.

Defendiendo y partiendo de Tara consigue no sólo el poder, porque se hace rica, sino también la soledad. Como afirma Ana María Leyra[22] el poder trae consigo una serie de nefastas consecuencias, entre ellas la soledad y la violencia. Una gran mansión, una majestuosa escalera, un gran vacío rodea a Scarlett...

Scarlett O´Hara, ahora Scarlett O´Hara Butler, como nueva rica se obsesiona con conseguir el poder que le confiere el dinero valiéndose de toda clase de artimañas y de su belleza. El dinero y el poder que éste le confiere no son los medios para conseguir algo más allá como podría ser la felicidad, sino que son el objetivo en sí mismo. Antepone erróneamente algo material a su dicha personal. Y, como Hegel dice en Lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal[23], “ (…) no es, por tanto, la dicha lo que elige, sino el esfuerzo, la lucha, el trabajo por su fin. Cuando llega a alcanzar su fin, no pasa al tranquilo goce, no es dichosa. Lo que es ha sido su obra. Esta pasión ha constituido el ámbito de su naturaleza, todo su carácter. Alcanzado el fin semeja una cáscara vacía que cae al suelo”. O, en palabras de Savater, “Su triunfo es su mayor derrota porque por lo que lucha está muy lejos de satisfacerle[24]”.

Scarlett sólo quiere dinero, poder y a Ashley. Para ello recorre un largo y tumultuoso “(…) sendero difícil lleno de meandros y laberintos[25]” en el cual se encamina inevitablemente a la soledad. Al fracaso, pues cuando lo obtiene se da cuenta de que en realidad no le hace feliz.

Primero, al casarse con Carlos Hamilton, se enemista con India Wilkes (Alicia Rhett), la hermana de Ashley. Después como viuda adolescente se gana la mala reputación ante toda la sociedad sureña bailando con Rhett Butler y yendo a vivir con Melania y Ashley a Atlanta. Después pierde el poco apoyo de sus hermanas, al casarse con Frank Kennedy, prometido de su hermana Sue Ellen. Su indiscutible belleza y su éxito entre los hombres le hacen también desde el principio tener la envidia y, por lo tanto, enemistad de las mujeres. Porque sobretodo Scarlett es rechazada por las de su mismo sexo que la ven como una amenaza.

Su obsesión por Ashley le hace perder el apoyo y amor de Rhett. Sus aires de grandeza y sus negocios con los yankees le crean una muy mala reputación y la llevan a convertirse en la imagen que se ha creado. Scarlett es víctima de su propia arrogancia hasta el punto de no tener ningún tipo de credibilidad. Así Rhett, enfadado por los rumores existentes acerca de la relación de su esposa con Ashley, hace que se vista como una buscona para ir a la fiesta sorpresa de cumpleaños de éste que ha preparado Melania.

"(...) el hombre que ejerce el poder es víctima no sólo de la soledad, sino también de una violencia expansiva que contamina sus actos y los de quienes le rodean. Violencia de matices diversos, no siempre condenable o defendible, pero violencia al fin[26]. La actitud de Scarlett y del Sur conlleva violencia. El Sur ama su modo de vida y por defenderlo va a la Guerra, Scarlett quiere defender Tara y dispara contra un yankee haciendo cómplice a Melania, Frank Kennedy muere defendiendo el honor de su esposa, Rhett echa mano de la violencia cuando Scarlett le rechaza... El amor en Lo que el viento se llevó está siempre acompañado de violencia.

Rhett-Scarlett-Ashley. El espacio imaginario.
En Cumbres borrascosas Emily Brönte, según Ana María Leyra[27], pone ante nosotros el despliegue de la actividad creadora misma, crea al creador. Con el personaje de Neli, igual que con el de Scarlett, se podría decir que si tu origen o situación no te agrada créate otro, invéntatelo.

Scarlett no está conforme con el que parece ser su destino; desaparecer como el Sur y ser una mujer más, una estadística. Y se inventa a sí misma creando su propia desgracia, una desgracia mayor que la de llevar una vida humilde y anónima.

Sus mayores esperanzas estaban puestas en Ashley, nunca llega a superar su fracaso con él y, como dicen X. Pérez y J. Balló paga caro su ambigua relación con Rhett que acaba también abandonándola, “En este itinerario de descomposición amorosa la tierra resulta ser el único valor a afirmar[28]”. Y en esta tierra, Tara, Scarlett crea e inventa su espacio imaginario en el que a pesar de la devastadora y atractiva presencia de Rhett Butler quien reina es su amado e idealizado Ashley Wilkes.

Scarlett siente la eternidad del deseo por Ashley. Igual que en La Comedia de Dante el deseo de Scarlett no cesa cuando Ashley se casa con Melania, sino que es experimentado más intensamente cuanto mayor es la separación. Ante la muerte de Beatriz, Dante evidenciaba la indestructibilidad del deseo por su donna angelicata a causa de la muerte. Ashley parece indestructible porque vive en el plano de la imaginación y la fantasía. Rhett lo hace en el de la realidad. Es cierto que a diferencia de Beatriz y de Catalina de Cumbres borrascosas, Ashley no muere, al menos no físicamente pero podríamos decir que sí espiritualmente porque pierde su último ápice de dignidad cuando, ante la insistencia de Melania y los falsos lloros de Scarlett, acepta quedarse ayudando a ésta en el aserradero. Era su última oportunidad de huir de su maldición; su atracción por Scarlett, quien no cesa en su empeño.

Scarlett, al igual que Dante y Heathcliff, se atormenta en su obsesión por la falta de la persona deseada a su lado y desciende a los infiernos sin tener en cuenta lo que escribió Gilbert Durand al respecto; (...) el descenso corre el riesgo en todo instante de confundirse y transformarse en caída[29]. Y esta insistencia de mantener vivo su mundo imaginario, su vida soñada, le impide ver que en realidad el amor está a su lado; Rhett Butler. Hay veces que todo aquello que buscas se encuentra oculto en la única cosa que no puedes ver.

Uno de los mayores hechos trágicos de esta obra es la incapacidad que demuestran estos dos seres humanos, Rhett y Scarlett, de amarse por completo.

De este modo Rhett-Scarlett-Ashley forman, al igual que Heathcliff-Catalina-Eduardo Linton, el conjunto central sobre el que gravita la película. Sus vidas transcurren íntimamente ligadas de modo que la presencia de cada uno de ellos es para los otros experimentada con la inectabilidad del destino.

Conclusión
El final de Lo que el viento se llevó es un final indudablemente trágico pero, visto el desarrollo de su protagonista, el único posible. Es evidente que la relación entre Scarlett y Ashley no puede ser más de la que es porque son demasiado diferentes. Él mismo reafirma su amor y afinidad por Melania según este criterio; Ella es como yo, Scarlett. Es parte de mi sangrey nos entendemos el uno al otro. Pero, sin embargo, Ashley tiene parte de culpa en la obsesión que Scarlett tiene por él porque nunca llega a decirle que no la ama. Escondiéndose en su sentido del honor y caballerosidad, deja que Scarlett crea que hay algo más y ésta se lo reprocha al final; Ashley, you should have told me years ago that you loved her and not me, and not left me dangling with your talk of honor. But you had to wait till now, now when Melly´s dying. To show me that I could never be any more to you than, than this Watling woman does to Rhett. And I´ve loved something that doesn´t really exist. Somehow, I don´t care. Somehow, it doesn´t matter. It doesn´t matter one bit.

En cuanto a Rhett Butler, a pesar de su escepticismo y resentimiento hacia Scarlett no cabe duda –teniendo o no en cuenta la segunda parte escrita por Alexandra Ripley y olvidando por completo la profanación del mito que supuso la serie que se basó en ella- que volverá a caer a sus pies. Porque si hay alguien con dotes de seducción y tozuneria suficientes para conseguir sus objetivos esa es Scarlett. Una mujer con la necesaria determinación para hacer todo lo que se propone una vez se ha puesto a ello.

Pero no sintamos compasión por Rhett porque, a pesar de que Werner Faulstich opine que cualquier camino, Ashley o Rhett, hubiese sido un fracaso para Scarlett[30] –el primero por mantenerla como ama feudal sureña y el segundo por ofrecerle un orden social burgués como ama de casa-, la actitud de Rhett de al infierno con el mundo! es el complemento perfecto para el carácter disconforme por natura de Scarlett. Porque, como dice Alexandra Ripley, si hubo un hombre enamorado que comprendiera y aceptara el carácter ambicioso, vulnerable y en ocasiones entrañablemente infantil de Scarlett, ese hombre fue, sin duda, Rhett Butler[31].

Después de todo, como diría Scarlett, mañana será otro día! Scarlett O´Hara y Rhett Butler siempre serán recordados como los mejores amantes en la ficción americana.


ABSTRACT. In this article the author explores the evolution of Scarlett O´Hara (Vivien Leigh) in Gone with the wind the classic movie directed by Victor Fleming in 1939. The author believes Scarlett isn´t the main character of an epic melodrama, as always it´s been said, but the heroine of a bourgeois tragedy. In order to prove that, she analyses the different stages of Scarlett´s life before and after the American War par excellence, the one between the North and South. Doing such thing it is put forward that Scarlett is a modern female who becomes a tragic heroine because her inner complex conflict is caused by the intransigent social rules that prevailed in her time. The author also explores the quirky loving triangle between Rhett (reality), Scarlett (heroine) and Ashley (fantasy) which could only have a tragic end.

[1] SÍLVIA COLOMINAS es Doctora CUM LAUDE en Comunicación Audiovisual por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona desde el 21 de octubre del 2004. En esta misma institución cursó la Licenciatura de la misma especialidad. En la actualidad está luchando para conseguir publicar como libro su Tesis “La frontera física (Cicely, ALASKA) y la frontera imaginaria (realidad y fantasía) en Northern Exposure” de la que ya ha publicado ensayos en diversas publicaciones. El presente artículo lo escribió para la asignatura Tragedia y Cine del Doctorado en Comunicación Social.

[2] Georg Seesslen, Kino der Gefühle, Geschichte und Mythologie des Film-Melodrams (Reinbeck, 1980), p.91 y ss.

[3] Werner Faulstich, “La renuncia individual como apelación social” (Cien años de cine. 1895-1995. El cine como fuerza social, Vol 2. Ed. Siglo XXI), p. 312 y ss.

[4] Werner Faulstich. Op. Cit. p. 316.

[5] Christopher Stevens en la K-OSO en el episodio “Jules et Joel” (3.05) de la serie norteamericana Northern Exposure creada por Joshua Brand y John Falsey en los 90.

[6] “Y ahora Melania se había ido. E incluso el amor de Scarlett por Ashley se había ido, pues se daba cuenta, demasiado tarde, de que el hábito de amarle había sustituído hacía tiempo al propio amor” Alexandra Ripley, Scarlett (Ediciones B), p. 12.

[7] “Ashley era la causa de la destrucción de su vida y lo único que le quedaba de ella”.Ibid.

[8] Fernando Savater, La tarea del héroe (Ed. Taurus), p. 59.

[9] “(...) es identificar para siempre a los ejecutantes con el pecado que eligieron cometer y que ahora les agota por completo. (...) los réprobos no lamentan haber hecho lo que hicieron; al contrario, es lo único que aprueban pero deploran todo lo demás, los resultados que le sobrevinieron, (...) el veto que defraudó su afán de saciedad”. Ibid, p.102.

[10] “Así aparece junto al héroe el amigo, una especie de alter ego que comparte con él la humanidad y admira lo sobrehumano de sus hazañas. El amigo vive fascinado no tanto por los ideales del héroe como por el propio héroe como ideal”. Fernando Savater. Op. Cit. p. 119.

[11] Gilbert Highet, La tradición clásica (Fondo de Cultura Económica. Vol. II.), p. 147 y ss.

[12] Fernando Savater. Op. Cit. p. 127.

[13] Carlos García Gual, Audacias femeninas (Ed. Nerea N), p. 11.

[14] “El héroe nunca olvida quién es, para así poder, finalmente, llegar a serlo; en todo heroísmo hay una fidelidad a la memoria del propio origen, que es de donde viene la fuerza y la determinación”. Fernando Savater. Op. Cit. p. 123.

[15] Ibid. p. 127.

[16] Werner Faulstich. Op. Cit. p. 318.

[17] Fernando Savater. Op. Cit. p. 134.

[18] “Shakespeare´s tragic heroines have a beauty and an appeal all their own. They may be as much creatures of circumstances as his tragic heroes, but they have qualities of character which them glow forth with an added poignancy a special dignity”Visvanath Chatterjee “Shakespeare´s Tragic Heroines: Fascinating Women of Finite Variety” en Kenneth Muir, Shakespeare. VARIED PERSPECTIVES (B.R. Publishing CORPORATION. New Wold Literature Series: 90), p. 153.

[19] Ana María Leyra, La mirada creadora. De la experiencia artística a la filosofía (Ed. Península), p.138.

[20] Diálogo transcrito en http://www. Members.es. tripod.de/cinema/vientosellevo.htm

[21] Jordi Balló y Xavier Pérez, La llavor inmortal. Els arguments universals en el cinema (Empúries 74), p. 121.

[22] Ana María Leyra. Op Cit. pp. 65-74.

[23] W.F. Hegel, Lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal (3ª Ed. Madrid: Revista de Occidente, 1953), pp. 63 y ss.

[24] Fernando Savater. Op. Cit. p. 133.

[25] Gilbert Durand, Las estructuras antropológicas de lo imaginario. Introducción a la arquetipologia general (Taurus. Madrid, 1982), p. 213.

[26] Ana María Leyra. Op. Cit. p. 67.

[27] Ibid. p. 103

[28] Xavier Pérez y Jordi Balló. Op. Cit. p. 122.

[29] Gilbert Durand. Op. Cit. p. 191.

[30] Werner Faulstich. Op. Cit. p. 325.

[31] Alexandra Ripley. Op. Cit.

2 Comments:

Blogger XiMeNa said...

Amé este trabajo! No solo me resulta excelente el análisis efectuado, sino que me transporta, una vez más, a Tara y 12 Oakes en compañía de Scarlet, Rhett y el resto... Muchas gracias por compartirlo!
Ximena Made

10:39 AM  
Blogger Dra. Sílvia Colominas said...

Muchas gracias Ximena!!! Siempre nos quedará el Sur... :-)

1:01 AM  

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